Hace varios días que las más de 60 empresas radicadas en lo que queda del cinturón productivo berissense no tienen suministro de agua. Oscuras maniobras para trasladar el polo industrial que ponen en riesgo cientos de empleos
La actualidad en la ciudad de Berisso hace tiempo que ha dejado de ser calma para pasar a sufrir contratiempo tras contratiempo. Ayer se conoció la noticia de que las más de 60 empresas que se encuentran en el Polígono Industrial de la localidad, tienen cortado desde hace cuatro días el suministro de agua potable. Si no hay una solución, sería la estocada final para un predio que supo ser un importante centro de trabajo y producción en la Provincia cuando funcionaban los frigoríficos, y que fue en declive a medida que se instrumentaron políticas que desindustrializaron el país.
El agua es una materia prima central para las empresas que la utilizan como elemento esencial de la seguridad e higiene, y su interrupción provoca problemas en los procesos productivos, afectando la fuente laboral de cientos de puestos de trabajo.
Esto llevó a que los empresarios se reunieran con las autoridades de ABSA para reglamentar la forma de avanzar en obras tendientes a mejorar el servicio, pero desde la empresa se volvió a sacar el tema de una millonaria y antigua deuda que el Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología acumuló a lo largo de toda una década y quieren que los empresarios se la paguen para encarar obras de mayor envergadura.
No es la primera vez que la falta de agua causa escozor en el ambiente productivo berissense, ya que vale recordar que el año pasado las empresas radicadas en el lugar estuvieron más de tres semanas con el suministro cortado.
Este tema causa indignación entre los empresarios, más que nada porque ven detrás de esto maniobras oscuras del municipio dirigido por el kirchnerista Enrique Slezack, de querer trasladar el Polígono Industrial a otra zona diferente a la que se encuentra en la actualidad y en la cual no poseen ninguna clase de servicios para continuar con su actividad.
Según pudo averiguar Hoy, las autoridades municipales se encuentran ausentes del conflicto y no han tomado contacto con los representantes de ABSA para solucionar un conflicto que pone en riesgo el sustento de cientos de familias berissenses. Hace tiempo que se conoce el interés de la administración de Slezack de trasladar este aparato productivo a una especie de parque industrial sobre la Avenida 66, que no cuenta con el apoyo de los empresarios así como tampoco de los trabajadores, que ven en este interés oscuras maniobras para quedarse con los terrenos que actualmente ocupa el Polígono.
Son cada día más crecientes las voces dentro del empresariado local que hablan de cómo la política partidaria se ha metido dentro del Ente Administrador del Polígono Industrial de Berisso, y como los intereses particulares de Slezack se meten en el medio de una situación donde tendría que primar la cordura y la racionalidad. La indiferencia de una gestión municipal que piensa más en sí mismo que en el bienestar de sus ciudadanos, puede llevar a Berisso a pasar días de zozobra en el futuro cercano, con empleos en riesgo y con la incertidumbre reinando a cada paso.
Pablo Swar reclamó controles
El candidato a intendente de Berisso por el frente vecinal “Vamos”, Pablo Swar, expresó su profunda preocupación por las emanaciones de la Destilería y reclamó tanto a los municipios de Berisso como Ensenada mayores controles. “Los intendentes no pueden seguir mirando para otro lado, mientras la calidad de vida de los vecinos se deteriora por la contaminación. La empresa YPF debe hacerse cargo de un resarcimiento histórico y del pago de una tasa especial que servirá para instalar estaciones de monitoreo ambiental que sean independiente del gobierno turno”, señaló.
Swar sostuvo que “evidentemente hay falta inversiones en la Destilería, que se ha convertido en una suerte de bomba de tiempo, como quedó demostrado en la tormenta del 2 de abril de 2013. En este punto hay que ser claros: la salud y la seguridad de la población no se negocia. YPF tiene que hacerse cargo por la contaminación y los ruidos molestos que genera, y cuando lleguemos a la intendencia no vamos a tener ningún tipo de contemplación como la que exhiben los intendentes Enrique Slezack (Berisso) y Mario Secco (Ensenada)”.
El desastre como horizonte
La posibilidad de un desastre ambiental pasa por las mentes de muchas personas cada vez que ven cómo los accidentes y las emanaciones en la refinería de YPF de Ensenada se repiten con mayor frecuencia.
Mientras esto sucede, las autoridades encargadas de controlar este tipo de situaciones miran para otro lado y se encargan de decir de que todo funciona perfectamente, más allá de que salte a la vista que no sea así.
El titular de la ONG Nuevo Ambiente, Marcelo Martínez, aseguró a Hoy que “la polución de gases provenientes del Polo Petroquímico es importante. Lo que aquí sorprende son las grandes emisiones de azufre y de ácido sulfúrico, que son producto de aromáticos y otras sustancias peligrosas que perjudican lo que es la salud de los berissenses y ensenadenses y del norte de La Plata”.
Para el ambientalista, “hay una falta de control y existe convivencia por parte de los distintos gobiernos con la empresa. Buscan la manera de instigar hechos provocados por roturas, de ahí que podamos ver dos veces por semana la contaminación en las fábricas que están al este donde se observan hidrocarburos que se expanden por el canal”.
“A esto lo hemos denunciado muchas veces ante las autoridades competentes sin tener respuestas. Todavía estamos esperando que se concrete la auditoría ambiental que estamos reclamando desde hace años producto del humo gris que se ve seguido que se produce en la fábrica”, subrayó Martínez.
La negligencia de un Estado que se pone como observador de la realidad en vez de actuar sobre los problemas, pone a la región en alerta y con la sensación de estar viviendo constantemente con el enemigo.

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